“La muerte brusca, violenta e inesperada de un ser querido supone siempre una experiencia vital devastadora y una de las pérdidas más dolorosas y complejas que puede experimentar una persona. Cuando irrumpe, todo cambia, la vida cambia y nada en su vida vuelve a ser como antes. Su impacto proyecta ondas que sacuden todas las dimensiones de su vida, a escala personal, familiar y social, llevándose -temporalmente- su capacidad de entender qué ha pasado, de entenderse a sí misma, la vida y el mundo que la rodea”, manifestó Calixto Herrera Rodríguez, licenciado en Psicopedagogía y especialista Universitario en Formación de Personas Adultas, en el curso ‘Juventud y Suicidio en Canarias’, que se está desarrollando en la Universidad de Verano de Maspalomas.
En su ponencia ‘Pedagogía del acompañamiento’, Calixto Herrera expuso que estas situaciones suponen “una experiencia de “dolor total” en la que siente que no solo falta el ser querido, sino que también se desdibujan y debilitan su sistema de valores y de referencias, sus vínculos y sus anclajes vitales y de sentido. Mientras tanto, a su alrededor, el ritmo de la sociedad individualista continúa implacable, bajo la tiranía de la prisa, el consumismo, la distracción y el secuestro de la atención, de tal manera que, como decía Susan Sontag, “No debería suponerse un “nosotros” cuando el tema es la mirada al dolor de los demás”.
En su opinión, las personas ‘supervivientes’ se ven transitando por caminos de soledad, “que suelen estar oscurecidos por la culpa, el estigma, el miedo, la vergüenza y las múltiples preguntas de difícil respuesta. Ante esos escenarios, el concepto de “acompañamiento” emerge como un imperativo, un desafío y una clave ética y nuclear que debemos movilizar, de manera sana y humanizada, para ponerlo al servicio del proceso de cada persona.
En este marco, Herrera propone reflexionar y aplicar la pedagogía del acompañamiento y de la presencia, sustentadas en un enfoque contextual, fenomenológico y humanista, que trascienda la mirada eminentemente clínica o biomédica, sin olvidar, la necesidad de realizar una reflexión crítica, personal y profesional, sobre nuestros propios valores y actitudes existenciales, para poder acercarnos, sin dañar, a la persona superviviente, hacernos presentes, descubrirla, no perderla, acompañarla y ayudarla a sostener y elaborar su dolor, en unos momentos en los que siente que el reloj de su alma se ha detenido para siempre”.
La Universidad de Verano de Maspalomas está organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y el Cabildo de Gran Canaria.